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Uruguay en 1959
 

Las inundaciones son un fenómeno frecuente en Uruguay, país de lluvias relativamente abundantes e irregulares, pero las inundaciones de abril de 1959 han quedado en el recuerdo de la población como las más grandes y dañinas de la historia uruguaya. A partir del 27 de marzo (Viernes Santo) comenzó a llover en todo el país y no escampó en un mes entero. Esta inesperada situación desbordó -literalmente- las previsiones y los recursos y generó una catástrofe nacional.

Las inundaciones son un fenómeno frecuente en Uruguay, país de lluvias relativamente abundantes e irregulares, pero las inundaciones de abril de 1959 han quedado en el recuerdo de la población como las más grandes y dañinas de la historia uruguaya. A partir del 27 de marzo (Viernes Santo) comenzó a llover en todo el país y no escampó en un mes entero. Esta inesperada situación desbordó -literalmente- las previsiones y los recursos y generó una catástrofe nacional.

Padecida en todas partes, la exuberancia pluvial inundó poblaciones enteras, tiró abajo líneas telefónicas, alteró sustancialmente el sistema de transporte y creó serios problemas en el abastecimiento de energía eléctrica. Particularmente grave fue la situación de la represa de Rincón del Bonete, pieza fundamental del sistema de generación eléctrica uruguayo, que fue sobrepasada por las aguas y quedó fuera de servicio.